Ayer se cerró el ciclo "Versos de barrio", coordinado por Frutos Soriano y Sara Monsalve. Esta es la quinta reunión; las dos anteriores estuvieron dirigidas por Frutos y Clara Soriano. En esta ocasión el tema es la infancia.
Esta iniciativa forma parte de la Red de Apoyo Vecinal del Proyecto contra la soledad no deseada impulsado desde la Mesa de Transformación Social Yo soy Franciscanos.
Los Versos de Barrio están abiertos a todo tipo de personas de todas las edades y condiciones; en cada encuentro se puede participar con lecturas de poesía, haiku y otros géneros. Especialmente destacable la participación de mujeres que escriben poesía y prosa. Esto supone un paréntesis en la vida cotidiana para compartir, acompañar y disfrutar del arte y la poesía.
La jornada poética finaliza con una canción de Noe Vargas. Un precioso broche de oro.
Tras el descanso estival, la actividad regresará el próximo otoño, tras la Feria.
Algunas obras compartidas:
INFANCIA.
En el extremo izquierdo de mi corazón,
hay un latido constante
que me devuelve a mi infancia.
Reconozco que necesito volver a ella,
para recordar el valor de una lágrima
bañada en la inocencia.
Cuando el mundo no existía
más allá de una burbuja de cristal
rodeada por los brazos de mi madre.
Volver al instante exacto donde la vida nunca dolía,
porque cuando lo hizo
se rompió la magia de ser una niña.
Volver a la soledad de una mente
que tenía todo por soñar,
y nada que perder.
Volver a la infancia.
Volver a ser feliz con tan poco.
Sara Monsalve
LA MIRADA INFANTIL
Cuando era niño, el mundo era perfecto.
Entendedme, no es que no tuviese sus momentos de dolor y miedo, pero algo infinito y benévolo lo envolvía todo.
Aquellas sensaciones de plenitud regresan de vez en cuando. Aquella mirada infantil. Sobre todo, cuando veía a las personas. Eran fascinantes mis padres, abuelos, tíos, primos, los amigos de mis padres. Todos. Como personajes de película, de esas películas inmensas sobre sagas familiares...
Frutos Soriano.
del libro "Vuelve, Shane"
CUANDO LA BESO EN LA MEJILLA
Cuando la beso lentamente en la mejilla
y cierro los ojos,
su olor llena mi alma de recuerdos.
Su olor es un viaje en el tiempo,
ese que me dedicó
grabado ya en mi memoria y en mi corazón
cuando cansada de trabajar
jugábamos al escondite por la casa
y a la carrera gritaba "¡allá va el gavilán!"
Al llegar el frío invierno
tardes de parchís y brasero...
Pilar Felipe