camino del templo,
sobre la nieve de ayer
la de Año Nuevo
Félix Arce Aráiz
Año viejo, año nuevo… todo es un transcurrir, la
naturaleza no sabe de antes ni después.
Nieve sobre nieve… lo que es está, sobre lo que fue, lo de hoy ya estará
bajo nieve mañana. Que bien suena este haiku, que bien sabe… El camino que nos lleva
al templo en busca de lo sagrado, rodeado de sacralidad...
primer sol del año,
por todas partes
el sonido del agua
Félix Arce Aráiz
Un haiku que nos envuelve con la luz y con ese
fluir del agua que tal provenga de un río, tal vez una cascada, ese no decirlo
todo que le otorga la chispa tan necesaria.
Inicia un año que nos anima y alienta con el sol y agua, dadores de
vida.
Tapa la nube
la mitad de la luna-
Noche de Reyes
Encarna Ortiz Serrano
La ilusión de la noche
de la llegada de los reyes, aparece plasmada en este haiku. Quien espera
contemplando la luna ya sea para recibir un regalo o bien para entregarlo
cuando los niños se hayan dormido. Una
imagen preciosa para una noche mágica y misteriosa
día de Navidad;
la anciana vierte ceniza
en las azaleas
Mercedes Pérez Pérez
¡Qué tiempo tan especial la Navidad! Hay en cada
uno de nosotros un intenso sentimiento de nostalgia por lo antiguo, por nuestra
infancia. Esas sensaciones contrastan con la acción de la anciana que esparce
cenizas -de origen desconocido para el lector- para dar vida a las flores. Flores
que son símbolo de esperanza y retorno.
Un haiku lleno de matices, colorido visualmente porque trae los colores navideños, el de las flores, el
gris de las cenizas. También una sonoridad que le aporta mucha musicalidad al
leerlo. Un haiku que vibra en la piel, con un aware que no nos deja
indiferentes.
de un rojo oscuro
los frutos del granado…
sol de Adviento
Mercedes Pérez Pérez
Lo redondo, lo grande y lo pequeño habitan este
haiku bañado con la luz de la sensibilidad que da color a todo. Al presentar la
existencia en su estado más puro, de manera sencilla, permite que su misterio
se revele por sí mismo… el paso del tiempo en la madurez del granado y el
alumbramiento tibio y suave de lo que todavía no llega.
Día de Año Nuevo.
Por la mesa sin limpiar
huellas de gato.
José Gómez Rodríguez
Este haiku nos permite disfrutar de los matices de
un mundo que se despliega ante nosotros. Es un camino en movimiento que afina
nuestra mirada hacia la presencia tenue y silenciosa de un gato. Con su
sencillez comparte lo esencial de lo que ocurre en un universo que es asombro
puro: al entrar en contacto con él, nos maravilla.
el pan de ayer...
primer sol del año
Manuel Díez Orzas
¡Qué bien llega la sensación! El pan que ha
quedado ocupa el centro de este haiku que profundiza el contraste entre un
calor mínimo que resiste en la intimidad y aquel que se aviva con un nuevo
ciclo en la distancia. Una mínima luz que alumbra sin arder.
entre el celofán,
un gorrión picotea
restos de uvas
Manuel Díez Orzas
Un ser común anima esta composición sin romper la
quietud entre los desperdicios y la transparencia de un elemento ajeno a su
naturaleza. El picoteo repetitivo simplemente está ahí. Los silencios de este
haiku sugieren una experiencia que sigue vibrando. Confía en que lo no dicho,
el contexto, el juicio y la emoción aparezca solo, como el gorrión, entre los
restos.
Se amontonan los peces
en la esclusa del molino.
Primer día del año.
Rafael Castillo Morales
Hay algo en el primer día del año que invita a
estrenar cada instante, como si la vida pudiera retomarse desde el
punto exacto en que fue dejada atrás, ahora impregnada de un perfume distinto. Todo parece inaugural: la primera mañana, quizás el primer beso, o comenzar
el día escuchando un vals. El poeta asocia la novedad de ese comienzo con la
imagen de una turba de peces que intenta salir de la esclusa —quiero imaginarlos vivos —, configurando así un haiku lleno de esperanza por un mundo que aún no
ha muerto.
Día de fin de año:
mi padre quita del racimo
las uvas pasas.
Rafael Castillo Morales
Un haiku en el que se palpa la nostalgia: la melancolía de retirar lo ya pasado, con la certeza de que no volverá, en un día marcado por las ausencias. Hay un silencio que no se nombra entre los renglones de estos versos.
Noche de Fin de Año.
El abuelo riega
la flor de Pascua.
Begoña Egüen Piedra
Es la ultima noche del año, todo el mundo se prepara
para celebrarlo. Menos un anciano que se resiste al paso de la última hoja del
calendario, regando, con la cotidianidad de cualquier día, la flor de la
Navidad que ya ha quedado atrás. Una imagen que transmite serenidad dentro del
caos.
Año nuevo:
en la tumba sin nombre,
unos claveles
Juan Francisco Ramos Justicia
El pilar de este poema se encuentra en el segundo
verso. El poeta se fija en una tumba sin nombre. Una sepultura adornada con unos claveles, flor
común en los cementerios por su resistencia al paso del tiempo. No hace falta
conocer más datos. Esa es la fuerza del haiku cuando se detiene en la ausencia.
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Os ofrecemos los haikus finalistas de la VII Edición de los Juegos Florales Albacete Siglo XXI. Los comentarios han sido realizados por los miembros del jurado. Las imágenes son de la cuenta de Instagram Los haikus de AGHA. Mañana se hará público el haiku ganador y finalistas, así como el ganador local y finalista. En esta ocasión, los haikus finalistas de Albacete son tres, cuyos autores son José Gómez Rodríguez y Rafael Castillo Morales.
Nos vemos mañana jueves 29 de enero en el Teatro Circo de Albacete.












1 comentario:
Felicidades a los 8 seleccionados. Pero, para evitar suspicacias, sería bueno que los 12 seleccionados del próximo concurso fuesen 12 personas distintas. Razón: que 4 repitan "da la sensación" de que la participación ha sido escasa o de que se ha tirado mucho para casa.
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