En 1936, se publicaba en francés la obra UNA POETA JAPONESA DEL SIGLO XVIII: KAGA NO CHIYO-JO, de Gilberte Hla-Dorge (más tarde Gilberte Hervé). Se convertía en, prácticamente, lo único que en occidente hemos podido disfrutar sobre la vida y la obra de la gran poeta del haiku, conteniendo más de 300 notas a pie de página y una antología de más de 500 haikus de Chiyo. En ella además habla resumidamente de otras 6 poetas de haiku y refiere al menos una decena de haikus de cada una de ellas. En 2025 fue publicada una traducción al español por Jaime Lorente y por Elías Rovira, que añadía un extra: todos los haikus traducidos se acompañaban de sus kanji originales.
La autora Gilberte Hervé (a cuyos descendientes queremos agradecer su gran amabilidad), visitó el 20 de septiembre de 1982 el templo Shokoji, donde Chiyo se recluyó y se hizo monja, entregando un ejemplar de su obra dedicado, tal y como consta en la fotografía, al monje Osamu Nakano. Por otro lado, el 18 de noviembre de 2025, Jaime Lorente y Elías Rovira hicieron una entrega del libro traducido y ampliado al señor Yoshihara Fujiwara a fin de que lo hiciera llegar, dedicado personalmente, al propio Nakano san. Ahora, casi 44 años después de aquella visita de la autora, y 90 años después de su publicación, gracias a la inmensa amabilidad y generosidad del Sr. Fujiwara, el libro traducido al español por Jaime Lorente y por Elías Rovira, queda en el templo junto a aquel original. Es difícil explicar el honor y el orgullo que se siente, más aún cuando de fondo consta el nombre de Chiyo-ni, considerada la haijin referente de todos los tiempos y tradicionalmente tan injustamente tratada. ¡QUÉ GRANDÍSIMO HONOR!
(Noticia recogida del Facebook de Elías Rovira, que recibimos en AGHA con alegría y profunda gratitud. La historia que une a Gilberte Hervé, a Chiyo-ni y al templo Shokoji se prolonga ahora, casi noventa años después de la publicación de aquella obra pionera, con la llegada al templo del volumen traducido y ampliado por Jaime Lorente y por Elías Rovira. Agradecemos de corazón la amabilidad y generosidad del Sr. Yoshihara Fujiwara, que ha hecho posible este gesto tan significativo. Para AGHA, este hecho es una celebración importante, un puente entre generaciones de amantes del haiku y un reconocimiento a Chiyo-ni, figura esencial y tantas veces injustamente relegada. Hoy su nombre vuelve a resonar con fuerza, acompañado por nuestro respeto. Es un día hermoso para el haiku y para todas las personas que lo cuidan.




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